“Muchas veces me comparé con casos de mutilaciones y otro tipo de torturas y pensaba: lo que me pasó no fue tanto, mejor no hago nada”

Entrevista a Macarena Mercado, víctima de apremios ilegítimos de la carabinera Valentina Ríos Toledo en Osorno en octubre del 2019. “Logré comprender que había sido víctima de una vulneración grave de Derechos Humanos y la importancia de visibilizar como mujer el tema de género. No permitir que quede impune, hacerlo por las demás personas, mujeres y niñas violentadas en el mismo contexto”, señaló la Trabajadora social y madre de un hijo y una hija, desde su casa en la costa de Pucatrihue. 

Texto: Morín Ortiz Herrera / Fotos: Valentina Arenas – Raúl Snow – Colectivo Ayekantun / Grabado: Byron Flores

El 5 de febrero del 2026 el Juzgado de Garantía de Osorno declaró culpable a Valentina Beatriz Ríos Toledo, Carabinera de la Primera Comisaría de Osorno, como autora del delito consumado de apremios ilegítimos. Condenada a 61 días de presidio menor en su grado mínimo y la suspensión de cargos y oficios públicos durante el tiempo que dure la condena. Pena que cumplirá mediante remisión condicional, con firma durante un año, manteniendo la suspensión de cargos y oficios públicos.

Esta sentencia llega a siete años de ocurridos los hechos del 22 de octubre del 2019, en una de las masivas manifestaciones de la Revuelta Social en Chile que esa noche dejó siete detenidos en la Primera Comisaría de Carabineros de Osorno. La única mujer fue Macarena Mercado Alarcón, víctima de este delito, quien decidió compartir su testimonio tras este fallo condenatorio para enfrentar este traumático hecho y contribuir a su no repetición.

Primera Comisaría de Osorno



Luego de ser violentamente detenida a golpes y tirones de cabello, esa noche de octubre, mientras Macarena esperaba en una sala junto a los otros detenidos, la funcionaria Maira Wilson Núñez la trasladó a un baño cercano a las dependencias, donde se encontraba la cabo primero Valentina Ríos Toledo, quien se puso guantes y le ordenó desvestirse completamente. La víctima preguntó si era necesario a lo que le responde violentamente Cállate, yo soy la que da las órdenes, cómo no entiendes. 

A continuación, algunos extractos de los hechos relatados en primera persona que fueron parte de la querella particular presentada por la víctima junto a abogados del Centro de Investigación y Defensa Sur:  

“Primero me saqué la parte superior de mis vestimentas y esta vuelve a insistir, señalando que tenía que ser toda la ropa, en ese momento le digo que estaba con mi periodo menstrual y esta funcionaria me vuelve a tratar mal y de forma muy agresiva señala: te estoy preguntando si andas con la regla, te di una orden, bájate los calzones”.

“Debido a la insistencia de la funcionaria y pese a mi oposición fui compelida a cumplir la orden de forma cruel y degradante para mi dignidad como mujer, no bastando el haber sido obligada a desnudarme mientras me encontraba menstruando, me obligan luego a realizar un determinado número de sentadillas, ordenando que las contara. Estaba tan conmocionada y afectada emocionalmente por la violencia que estaba sufriendo que no podía contar, entonces ella me dice: ¡Acaso no sabe contar!, le respondo que sí, pero que no tenía que tratarme tan mal, momento en que ella me dice de manera burlesca: ¿Tu creí que yo quiero ser tu amiga?, respondí que no”.

“Fui revisada corporalmente, bajo insultos y amenazas, para luego ser llevada de regreso a la sala donde se encontraban todos los detenidos. Me entero luego que sólo a mí se me obligó a desnudarme y a realizar sentadillas, mientras que a los detenidos de sexo masculino no se le obligó a realizar estas acciones. Situación que aumentó mi afectación emocional”.

De regreso en la sala, Macarena solicitó su bolso al cabo primero Sebastián Uribe Retamal, que fue quien la detuvo horas antes, a lo que este le pregunta a qué se dedicaba. “No le quise responder en primera instancia, pero luego le dije que trabajaba en un colegio, ante lo cual me mira y me dice: Mira que linda la profesora, mira el ejemplo que estás dando. Luego llegó otro funcionario de carabineros y le pidió que sacara una fotografía de mi licencia de conducir para un oficio e impedir que yo ejerciera alguna función pública. No bastando con esta amenaza, tras encontrar las llaves de mi automóvil, me dijo que mi auto estaba todo destruido y que iba a encontrar la pura carcasa”.

Ninguna de estas amenazas se concretó. Finalmente, a las 3:30 de la madrugada, sin mayor fundamento o explicación, fue trasladada a la comisaría de sector ovejería. Una vez allí, fue puesta en libertad cerca de las 6:00 AM.

Fotografía por Raúl Snow



¿Qué significa para ti este veredicto condenatorio?

Para mí este veredicto es muy significativo porque aporta a la reparación del daño que produce el haber sido víctima de una vulneración a nuestros Derechos Humanos y también como mujer. Pese a que demoró en salir esta condena, valió la pena porque quedará un precedente para que estas situaciones no vuelvan a pasar ni queden impunes.

El abuso de poder por agentes del Estado que se ejerció en el contexto de la Revuelta Social en Chile el 2019 fue brutal. Como mi caso, fueron muchos más, algunos se querellaron y no terminaron el proceso, otros ni siquiera lo empezaron. Yo quise persistir hasta el final a pesar de lo difícil del proceso, no solo por mí sino también por las mujeres que pasaron por situaciones parecidas y no persistieron, además para que la misma Institucionalidad de Carabineros de Chile, sepa que la violencia institucional que ejercen debe tener mecanismos de control, investigación y sanción efectiva, así como perspectiva de género que asegure el respeto a la dignidad y los derechos de todas las personas.

Es un gran logro lo que sucedió con mi caso, agradezco el compromiso de todos los profesionales de CIDSUR, que han hecho un gran trabajo para que se llegara a este veredicto condenatorio, al igual que el INDH que también ha estado presente. A pesar de todos los obstáculos y la lentitud del proceso por parte del Poder Judicial, se logró una condena a la Carabinera y para mí eso es super importante, para que ojalá piensen dos veces antes de volver a realizar ese tipo de procedimientos a una mujer.

¿Cómo viviste el proceso para decidir presentar esta querella?

Viví este proceso gran parte en solitario, porque fue un proceso traumático. Me pasó que muchas veces me comparé con otros casos de compañerxs que sufrieron mutilaciones y otro tipo de torturas y pensaba ‘lo que me pasó a mí no fue tanto, mejor no hago nada’. Pero después al conversarlo y verlo con más calma con personas que estuvieron conmigo ese día y también cuando el INDH tomo mi caso, logré comprender que había sido víctima de una vulneración grave de Derechos Humanos y de tortura. Además de la importancia como mujer de visibilizar el tema de género y no permitir que quede impune el daño que se me hizo. Teniendo siempre presente hacerlo por las demás personas, mujeres y niñas violentadas en el mismo contexto. Eso fue lo que me motivó a realizar la querella contra el Estado de Chile, para que quede un precedente y un registro del hecho. 

Yo creo que lo más difícil fue llevar este proceso sin el acompañamiento de mi madre y mi abuela que siempre han sido mis pilares fundamentales, ya que hasta el día no he podido contarles lo que me sucedió porque no quiero que les afecte y que sufran. 


¿Cuáles han sido las afectaciones que has sufrido a partir de este delito?

Principalmente en mi salud mental. El trauma provocado causó que me tuviera que ir de la ciudad con mi hijo y mi hija a vivir a Pucatrihue a 60 km de Osorno. Durante un año y medio no podía ver a ningún paco en las calles sin quedarme helada y empezar a temblar. También mi rol como madre que cría sola se vio afectado, ya que por estar con depresión posterior al hecho no me quería levantar, no cocinaba, ni prestaba atención a las necesidades de mis hijxs y mi hijo mayor tomó un rol como cuidador de su hermana pequeña, situación que tampoco le correspondía.

También me despidieron del trabajo en la escuela, dijeron que por necesidades de la empresa, por lo que las afectaciones fueron también económicas. En mi percepción de mi integridad como mujer, el maltrato tanto físico como psicológico fue fuerte, traumático, haciéndome dudar de lo que soy como persona, como mamá, como profesional.

Además, percibir mi cuerpo después de lo que me pasó sin sentir miedo o vergüenza, me ha costado mucho. Estuve un año con trastornos del sueño y pesadillas. Porque una situación de tortura y vejaciones puede destruir a una persona, yo creo que solo por mis hijxs logre seguir adelante y recuperar fuerzas para continuar con mi vida.

Como presidenta del colectivo Ayekantun, ¿cómo han vivido este proceso en colectivo y cómo impacta en tu forma de enfrentar la organización social?

El colectivo se forma posterior a los hechos, en el año 2022. Parte de los motivos fue el de no tener que estar escondida como lo estuve casi dos años después del delito del cual fui víctima. Pensamos en el arte como forma de resistencia, que reafirmar el tejido social y construye en colectivo para dar la pelea desde otra trinchera, menos individualista. 

El colectivo se forma posterior a los hechos, en el año 2022. Parte de los motivos fue el de no tener que estar escondida como lo estuve casi dos años después del delito del cual fui víctima. Pensamos en el arte como forma de resistencia, que reafirma el tejido social y construye en colectivo para dar la pelea desde otra trinchera, menos individualista. 

Las personas que conformamos el colectivo Ayekantun somos cercanos, artistas y gestores culturales. Cuando les conté sobre la situación que había vivido y el proceso judicial que estaba pasando, me apoyaron y han sido también parte de la contención que he tenido en este tiempo.

Yo creo que me impactó en las formas de organización, en cómo lo estamos haciendo, porque yo no quería tener miedo de expresar mis ideas, de ser libre de decir lo que pienso o siento, pero tampoco quería exponerme a pasar una situación como la que viví. Por lo que crear una PJ fue fundamental para sentirme apañada y acompañada por más personas, todas con un pensamiento político similar y con pertinencia territorial, para poder estar en un espacio público sin tener el miedo de que nos echen los Carabineros, porque ahora sí teníamos un permiso municipal, para hacer actividades, conversatorios, ferias, exposiciones, entre otras. Y así lo hemos venido haciendo hasta ahora, creo que ha sido una hermosa forma de seguir haciendo resistencia a este modelo socio político.

Cortesía Colectivo Ayekantun



¿Qué reflexiones quisieras compartir a siete años de la Revuelta Social en Chile, en el contexto político en que nos encontramos a días de un 8M previo a que asuma el gobierno de ultraderecha de Kast?  

Creo que siete años han pasado super rápido, aún me cuesta dimensionar eso, para mí es como si hubiera sido ayer. Son sentimientos encontrados ya que por una parte vivimos algo que parecía imposible que sucediera en Chile, ver a las personas en las calles cuestionando el modelo neoliberal, el capitalismo, visibilizando injusticias sociales y un sistema entero, lo que era hermoso y por el otro lado teníamos la represión, las muertes, las mutilaciones, las violaciones a los DDHH. 

Para que después las personas terminen votando en contra de la nueva constitución, para mí fue super desilusionante. Y más desilusionante aún es que a pesar de ver todo lo que sucedió hace siete años atrás, las personas hayan vuelto a votar por la ultraderecha. 

En este escenario actual en que nos encontramos a días de que asuma el gobierno de Kast, creo que expresar y manifestar nuestras posturas adquiere un carácter particularmente significativo, es necesario expresar las demandas por una vida libre de violencia, por la garantía de derechos sexuales y reproductivos, y por la protección de las políticas públicas orientadas a la equidad de género frente a un cambio de ciclo político que genera incertidumbre sobre el futuro de estas materias.

Me preocupan los retrocesos en materia de derechos de las mujeres y políticas de género. Este 8M debemos mirarlo no sólo como una fecha de conmemoración y memoria de las luchas históricas por la igualdad, sino también como un espacio de articulación política y de defensa de los avances conquistados en las últimas décadas.

Fotografía por Valentina Arenas

Por su parte, el abogado Mauricio Reidenbach del Centro de Investigación y Defensa Sur, quien representa a Macarena, señaló que tras esta sentencia condenatoria el caso actualmente se revisa ante la Corte de Apelaciones de Valdivia, luego de que la defensa de la condenada Valentian Ríos interpusiera un recurso de nulidad.  

Recurso ante el cual, como abogados querellantes y acusadores particulares expresan que “esperamos con seguridad y convicción la vista del caso ante la Corte, que reafirme lo decidido por el Juzgado de Garantía de Osorno, manteniendo especialmente la suspensión de cargos y oficios públicos de la condenada, que cobra especial relevancia en orden a apartar de la función estatal a estas personas que actúan con abuso de potestades públicas. Lo sostenido por la defensa de la ex policía en su recurso de nulidad, carece de trascendencia, es decir, no cambia la situación de la condenada, por lo que debería ser rechazado”. 

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